jueves, 18 de noviembre de 2010

SIMPLICIDAD VOLUNTARIA Y DECRECIMIENTO

EL DECRECIMIENTO

Les mostramos a continuación, una serie de videos sobre el decrecimiento, una teoría moderna que propone desarrollar y adoptar modelos económicos donde se produzca según las necesidades humanas, en lugar de producir según las ganancias, fuentes de trabajo digno, en lugar de mecanización, salud y naturaleza frente a la productividad, alimentar humanos en lugar de alimentar máquinas. Educación en lugar de manipulación.
Es una crítica a la regla de oro de la economía actual que se basa en el crecimiento continuo, el cual olvida que vivimos en un planeta finito, que ve a las personas solo como mano de obra o consumidores, y a la naturaleza como bienes raíces. Cada vez es son más palpables las consecuencias de este pensamiento carente de perspectiva integral, por eso la importancia de ir construyendo alternativas.

SIMPLICIDAD VOLUNTARIA Y DECRECIMIENTO

Parte 1








Parte 2








Parte 3








Parte 4








Parte 5








Parte 6








Parte 7








para mas informacion sobre el decrecimiento visita:

http://www.decrecimiento.info/

jueves, 30 de septiembre de 2010

Taller en Centro Mustar Seed

TALLER DE ECONOMIA FAMILIAR
Impartido en Centro Social: Mustard Seed

Fechas: junio y julio 2010



Sesión 1, ECONOMÍA. Charla: Definición de economía y el papel importante que juega la familia y la mujer dentro ello. Ejercicio: Cálculo de gastos mensuales. Dinámica: compartir hábitos de consumo y ahorro. Práctica: elaboración de leche de soya, trabajando en equipo.


Sesión 2, NUTRICIÓN Ejercicio 1: Elaboración y costeo del menú alimenticio. Charla sobre Nutrición. Dinámica para aprender a balancear los tiempos de comida. Intercambio de experiencias.


Sesión 3, CONSUMO RESPONSABLE. Charla: La publicidad y nosotros, Soberanía alimentaria, Productos naturales/ productos químicos. Cadena de distribución y comercio justo. Dinámica de Intercambio de experiencias. Práctica: Elaborar mermelada y envasado al vacío.

Sesión 4, SOÑEMOS EL FUTURO. Video: el Derecho al delirio. Conversatorio: ¿Cuál es mi mayor sueño y cuáles son los pasos para alcanzarlo? Charla: Diferencia entre Gasto e Inversión. Ejercicio: Recapitulación de lo aprendido y estimación del potencial total de ahorro. Compromiso final: Aplicar el conocimiento aprendido y compartirlo con otras personas.


DINÁMICAS-EJERCICIOS




PRÁCTICAS PARTICIPATIVAS


LOS GRANDES INSPIRADORES DE NUESTRO TRABAJO


Agradecemos a todas las mujeres por su esfuerzo para concluir el proceso educativo, esperamos que lo apliquen y que les sea de beneficio. Un abrazo enorme a todas las personas implicadas para que esta experiencia fuera posible.


Nicaragua, 2010

En defensa del Decrecimiento

En defensa del decrecimiento



Carlos Taibo


Globalízate




La visión dominante en las sociedades opulentas sugiere que el crecimiento económico es la panacea que resuelve todos los males. A su amparo --se nos dice-- la cohesión social se asienta, los servicios públicos se mantienen, y el desempleo y la desigualdad no ganan terreno. Sobran las razones para recelar, sin embargo, de todo lo anterior. El crecimiento económico no genera --o no genera necesariamente-- cohesión social, provoca agresiones medioambientales en muchos casos irreversibles, propicia el agotamiento de recursos escasos que no estarán a disposición de las generaciones venideras y, en fin, permite el triunfo de un modo de vida esclavo que invita a pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos y, sobre todo, más bienes acertemos a consumir.



Frente a ello son muchas las razones para contestar el progreso, más aparente que real, que han protagonizado nuestras sociedades durante decenios. Piénsese que en EE.UU., donde la renta per cápita se ha triplicado desde el final de la segunda guerra mundial, desde 1960 se reduce, sin embargo, el porcentaje de ciudadanos que declaran sentirse satisfechos. En 2005 un 49% de los norteamericanos estimaba que la felicidad se hallaba en retroceso, frente a un 26% que consideraba lo contrario. Muchos expertos concluyen, en suma, que el incremento en la esperanza de vida al nacer registrado en los últimos decenios bien puede estar tocando a su fin en un escenario lastrado por la obesidad, el estrés, la aparición de nuevas enfermedades y la contaminación.



Así las cosas, en los países ricos hay que reducir la producción y el consumo porque vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque es urgente cortar emisiones que dañan peligrosamente el medio y porque empiezan a faltar materias primas vitales. Por detrás de esos imperativos despunta un problema central: el de los límites medioambientales y de recursos del planeta. Si es evidente que, en caso de que un individuo extraiga de su capital, y no de sus ingresos, la mayoría de los recursos que emplea, ello conducirá a la quiebra, parece sorprendente que no se emplee el mismo razonamiento a la hora de sopesar lo que las sociedades occidentales están haciendo con los recursos naturales. Para calibrar la hondura del problema, el mejor indicador es la huella ecológica, que mide la superficie del planeta, terrestre como marítima, que precisamos para mantener las actividades económicas. Si en 2004 esa huella lo era de 1,25 planetas Tierra, según muchos pronósticos alcanzará dos Tierras --si ello es imaginable-- en 2050. La huella ecológica igualó la biocapacidad del planeta en torno a 1980, y se ha triplicado entre 1960 y 2003.



A buen seguro que no es suficiente, claro, con acometer reducciones en los niveles de producción y de consumo. Es preciso reorganizar nuestras sociedades sobre la base de otros valores que reclamen el triunfo de la vida social, del altruismo y de la redistribución de los recursos frente a la propiedad y al consumo ilimitado. Hay que reivindicar, en paralelo, el ocio frente al trabajo obsesivo, como hay que postular el reparto del trabajo, una vieja práctica sindical que, por desgracia, fue cayendo en el olvido. Otras exigencias ineludibles nos hablan de la necesidad de reducir las dimensiones de las infraestructuras productivas, administrativas y de transporte, y de primar lo local frente a lo global en un escenario marcado, en suma, por la sobriedad y la simplicidad voluntaria.
Hablando en plata, lo primero que las sociedades opulentas deben tomar en consideración es la conveniencia de cerrar --o al menos de reducir sensiblemente la actividad correspondiente-- muchos de los complejos fabriles hoy existentes. Estamos pensando, cómo no, en la industria militar, en la automovilística, en la de la aviación y en buena parte de la de la construcción. Los millones de trabajadores que, de resultas, perderían sus empleos deberían encontrar acomodo a través de dos grandes cauces. Si el primero lo aportaría el desarrollo ingente de actividades en los ámbitos relacionados con la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales, el segundo llegaría de la mano del reparto del trabajo en los sectores económicos tradicionales que sobrevivirían. Importa subrayar que en este caso la reducción de la jornada laboral bien podría llevar aparejada, por qué no, reducciones salariales, siempre y cuando éstas, claro, no lo fueran en provecho de los beneficios empresariales. Al fin y al cabo, la ganancia de nivel de vida que se derivaría de trabajar menos, y de disfrutar de mejores servicios sociales y de un entorno más limpio y menos agresivo, se sumaría a la derivada de la asunción plena de la conveniencia de consumir, también, menos, con la consiguiente reducción de necesidades en lo que a ingresos se refiere. No es preciso agregar --parece-- que las reducciones salariales que nos ocupan no afectarían, naturalmente, a quienes menos tienen.



El decrecimiento no implicaría, para la mayoría de los habitantes, un deterioro de sus condiciones de vida. Antes bien, debe acarrear mejoras sustanciales como las vinculadas con la redistribución de los recursos, la creación de nuevos sectores, la preservación del medio ambiente, el bienestar de las generaciones futuras, la salud de los ciudadanos, las condiciones del trabajo asalariado o el crecimiento relacional en sociedades en las que el tiempo de trabajo se reducirá sensiblemente. Al margen de lo anterior, conviene subrayar que en el mundo rico se hacen valer elementos --así, la presencia de infraestructuras en muchos ámbitos, la satisfacción de necesidades elementales o el propio decrecimiento de la población-- que facilitarían el tránsito a una sociedad distinta. Y es que hay que partir de la certeza de que, si no decrecemos voluntaria y racionalmente, tendremos que hacerlo obligados de resultas del hundimiento, antes o después, de la sinrazón económica y social que padecemos.

El destino del Hombre Maya

El destino del Hombre Maya



(Extracto del libro de Carlos Barrios: Chumilal Wuj)



Al encontrarme con don Isidro la última vez y sin contenerme, pues en todo el camino vine pensando en los acontecimientos que están sucediendo en el mundo y pensando en los tiempos de las profecías, le pregunté a boca de jarro:



“Don Isidro, cuál va a ser el destino del hombre Maya?”



Como siempre que le hacía una pregunta, frunció el ceño, se quedó callado por unos momentos y me dijo:



“Es mejor si preguntaras ¿qué va a ser de la humanidad?, pues el destino del hombre maya y de todos los demás habitantes del planeta va unido, ya no es cuestión de razas o naciones, mucho menos de sectores o peor aún de sectas.



Los acontecimientos actuales, el curso que ha tomado el planeta, como entidad viva, y todos los que en ella habitamos son de tremendo caos. Sin necesidad de entrar a análisis profundos puede darse uno cuenta sobre la gravedad del asunto, hay un desbalance, producto de la inconsciencia en el ser humano. Pues al salirnos del Orden Natural era previsible este resultado.



Se habla de libertad y democracia, yo pregunto, ¿de qué libertad hablan? Si contradices los designios de quienes se abrogaron el derecho de manejar los designios del mundo inmediatamente eres aplastado, esto sucede en nuestro pequeño país, pero también en los más desarrollados. La libertad que nos inculcan se trata de respetar las normas dictadas por unos cuantos, y al final solo a ellos benefician. Para esto se valen de una sofisticada trama, hacen tratados entre las grandes potencias, sin considerar las necesidades de los demás. Y a la misma población la tienen sumida en un estado de aletargamiento, puedes darte cuenta al revisar los valores que nos rigen, y no te estoy hablando de una falsa moral. El tema es más serio según algunas normativas de comportamiento y dictados religiosos, solo basta con asistir a un oficio religioso de fin de semana para quedar con la conciencia tranquila. Estamos hablando de una verdadera libertad de conciencia, ésta no significa hacer lo que se me da la gana, se trata de ser libre en tu mente, en tu ser interno. La libertad es un estado de conciencia que te hace ser feliz en cualquier lugar o momento, estar en armonía, en donde cada ser humano se respeta sí mismo y a todos los demás. Que cada quien se preocupa realmente por sí mismo como una premisa real de existencia, en tener salud porque no tienes preocupaciones, en tener riqueza porque tus más preciadas posesiones son la verdad y la sencillez. Tu verdad es el conocimiento de ti mismo, de tus virtudes y defectos, el aceptarse como se es, sin que esto te cree conflictos. Existen personas que nacen con propiedades, que uno no puede alcanzar, pero también tú tienes otras que a los demás les falta, no se trata de competir entre unos y otros. Nuestra realidad es que todos necesitamos de todos, cuanto más alto cargo tienes en la vida más responsabilidad y humildad debes tener, pero por ni vivir así, ahí tienes lo mal que va el mundo. Nuestros gobernantes, en tiempos de mis abuelos, eran amados y respetados por su sabiduría, por sus aptitudes para servir a los demás. Este cargo se ganaba con una demostración de servicio a lo largo de la vida, la mejor campaña política era el servicio a la comunidad. Y el ocupar un puesto de esta naturaleza, no era para vanagloriarse ni creerse un todo poderoso, era para preservar el equilibrio y sostener la visión de los abuelos.



Pero ahora los gobernantes se desplazan en carros blindados, con cuerpos de seguridad. Están separados de la realidad, convencidos que son la quinta maravilla, pues a su lado tienen quienes les endulzan el oído, reafirmándoles constantemente lo maravillosos que son. Me pregunto ¿a qué le temen?, si están al servicio del pueblo y velan por el bienestar de todos.



La repartición del mundo ya no es ni siquiera entre las grandes potencias, es entre pequeños grupos de poder, que en cualquier día pueden desatar una Guerra o poner de cabeza a un país. Así está el asunto de la globalización y los humanos no nos damos cuenta del manejo a que se nos somete. Vivimos enajenados en una constante lucha y competencia por acumular bienes materiales, que solo llenan nuestras casas y orgullo mas no así nuestro interno, pues no tenemos rumbo. La enajenación se apoderó de nosotros, preferimos tener un celular que ver un atardecer, preferimos tener lleno el bolsillo y vacío el corazón. Libertad no es elegir como gobernante a quien pensemos que servirá a nuestros propósitos. Con la imposición de nuestras fronteras, de la división de las naciones creamos odios con nuestros vecinos, nos armamos hasta los dientes y a la menor provocación surgen las confrontaciones. Es un asunto de nación, por la cual vemos desaparecer a nuestros hijos, por la cual somos capaces de matar, es una cadena sin fin. Vivimos en estado policíacos, en los que el respeto y la ley son por temor, por represión, no por convicción, por conciencia. Amén que ahora tenemos una policía mundial que se cree con derecho a poner orden según su visión de derechos humanos, y se toman la obligación de invadir, hacerle la Guerra o desprestigiar a cualquiera que enfrente sus designios.



La libertad es un asunto más serio, pero a la vez más simple, la libertad es tener paz, es estar cómodo con nuestros actos. No se trata de conformismo, de esperar una vida mejor en el más allá, sino de una mejor vida hoy y aquí mismo, y esta se logra con la sencillez. Te gratifica más tener tiempo para jugar y enseñar a tus hijos que vivir de prisa para no llegar a ningún lado. ¿Acaso no es mejor tener tiempo para ti mismo en lugar de sentarte frente a un televisor e evadir tu neurosis? Pero todo esto no es un asunto individual, es un problema conjunto por la forma en que está estructurada la razón social y el orden económico. En este momento no hay salida a las enmarañadas y complejas estructuras y aunque parezca difícil, las profecías son claras, a la llegada del año Cero terminan de cumplirse todos los ciclos. El cambio es necesario, pues la contaminación tanto del ambiente como de la mente, ya no puede seguir. Las plagas que nos están atacando, el sobre-calentamiento, los fenómenos naturales que se producen día a día, a lo largo y ancho del mundo, son los relatos de las profecías de todas las tradiciones. No se trata de un fin del mundo como nos han querido engañar los fatalistas y manipuladores, se trata del fin del sistema actual, lo cual es diferente. Y el destino de la humanidad será acorde a su prestancia a ese cambio, depende de nosotros poner nuestra mente en una actitud más positiva, en no generar una psicosis de calamidad. Toda la gente está loca por el advenimiento del fin de milenio, cuando deberían de pensar mejor en el fin para el cual nacieron. Recordémonos que esta vida que tenemos no es eternal, es seguro que tendremos un final pues más tarde o más temprano todos moriremos. Y seremos nosotros mismos los encargados de juzgarnos, es el juicio final del que todos hablan, el momento de nuestra muerte, y allí no podremos evadirnos, mentir o engañarnos. En ese momento responderemos qué hemos hecho con esta maravillosa oportunidad que llamamos vida, fuera de lo trascendente del histórico momento que estamos viviendo como humanidad. Nuestra propia existencia es también igual de trascendente y no se vale desperdiciarla, ni perder el tiempo evadiéndonos en la locura cotidiana.



Nuestro destino como pueblo, en estos tiempos, será una luz, una guía. Junto a los demás pueblos nativos estamos haciendo un llamado a nuestros hermanos menores, a que salgan del juego ilusorio en que se envolvieron y que retornen sus pasos hacia una vida armónica.



Quien entienda este llamado a revalorizarnos como humanos, quien entienda que no podemos seguir dañando la naturaleza y vivir inconscientes serán los que tendrán la capacidad de construir un mundo nuevo, de sobrevivir a los cambios. Éstos no están exentos de pequeños o grandes cataclismos, pero la mayor crisis será de valores, del valor que cada quien se tiene como ser humano. Dependiendo en qué fundamenta su existencia así será su capacidad de sobrevivir, pues la humanidad puede entrar en una locura nunca antes vista.



La humanidad está llamada a ser una sola nación, un solo pueblo, de respeto al individuo, sin exclusión a nadie, sin imposición de nada. Un pueblo en que impere la armonía, en el que ya no habrá falsedades, donde habrá una verdadera libertad, desaparecerán las religiones opresoras y castigadoras, porque la verdad estará en cada uno de nosotros. Este es nuestro destino y el de toda la humanidad, el advenimiento del Quinto sol, el año Cero, el retorno de los B’alameb’.



Recuerda que no importa cuánto tienes encima, lo que realmente importa es cuánto tienes adentro.”



(Don Isidro)



Extracto del Libro Chumilal Wuj, Carlos Barrios, Editorial Chol Samaj, Iximulew.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Videos sobre El Consumo y la Economía

La historia de Las cosas:







la historia de los cosméticos:










La historia del Agua Embotellada









Un video sobre el tiempo y la libertad: Reflexiones de Pepe Mujica









La Isla de las Flores:





jueves, 12 de agosto de 2010

Más de Loca-lola

Un deseo de libertad para las personas, empezando por uno mismo.
Un deseo de trabajar con otros en lugar de trabajar para otros
Un deseo de trabajar con otros en lugar de explotar a otros
Dejar de ser explotador o explotado, al descubrir lo que significa ser compañero.


Acabar con el concepto de El patrón, EL señor, El jefe, El V.I.P., para entender que todos valemos lo mismo, que las recompensas del trabajo no deben depender de lo que tengo, sino de lo que hago y necesito. Y que cada quien es tan maravilloso y tan importante como los demás.

Una necesidad incontrolable de sembrar y cuidar la tierra, porque entendimos que la vida no viene enlatada ni con preservantes. La vida viene primero en semillas, luego en retoños y luego de dar cosecha, es conservada en sus empaques naturales, hojas, cáscaras, mazorcas, lejos del plástico, del polietileno, del aluminio y demás envases contaminantes.


Valorar a cada mujer como si fuera la propia madre, y valorar a la madre como lo que es: la creadora de nuestra vida, y a las mujeres como las creadoras de la vida humana, que con su dolor, han poblado al mundo, este mundo al que ellas han dado el pecho, y les sigue dando la espalda. Un deseo de justicia, de encontrar el equilibrio entre los géneros, una necesidad de valorar las diferencias y encontrar puntos de encuentro. El sueño de que cada vez sean menos los necios que siguen ciegos al dolor, y sordos al clamor de esta madre tierra, que junto a todas sus mujeres, exigen la ternura que nunca dejaran de regalar.



Loca-Lola, es UNA semilla pequeña en ESTE MUNDO DESCOMUNALMENTE ARTIFICIAL Y DESTRUCTIVO, es algo QUE nos brota instintivamente y nos lleva a buscar alternativas MAS JUSTAS Y SOSTENIBLES, A TRABAJAR Y VIVIR EN BASE A ELLO, pensando en las otras personas, en el futuro y en que si tenemos esta vida, es precisamente para vivirla, brindando vida y no al contrario (que sería vivir para poseer, causando destrucción de la vida en ese proceso de acumulación).


Consideramos que para ello no hay un solo camino, las alternativas son tantas como habitantes en el planeta, pero también sabemos que solo multiplicando nuestros esfuerzos, será posible evitar que la tierra llegue al punto en que sea incapaz de sostenernos.


Por ello la necesidad de sembrar en cualquier indicio de fertilidad Sembrar ideas, entusiasmo, justicia, alegrías, amistad, Sin pensarlo tanto,
Con la confianza de que nuestros actos y gritos de amor Serán lluvia generosa que regara la semilla.
Y la cosecha alcanzara para todos.



Un deseo de libertad, empezando por la liberación de nosotros mismos.

Que todos tengamos la opción de Trabajar para vivir y vivir para vivir.